Las películas de ciencia ficción se encontraron en los últimos años con cierta escasez de ideas. Los mejores libros del género ya han sido llevados a la pantalla grande, e incluso tenemos remakes de las primeras versiones. Por eso es bienvenida una historia original como la que plantea "Oxígeno", una muy buena película estrenada por Netflix del francés Alexandre Aja, hasta ahora conocido por filmes de terror como "El despertar del diablo". 

El realizador aquí también mete miedo, pero de otro tipo. Intentando no spoilear demasiado, porque esta es una película recomendable, podemos contar que Elizabeth Hansen (Mélanie Laurent, de "Bastardos sin gloria") despierta en una cápsula criogénica sin saber quién es ni cómo llegó allí. Enseguida advertimos que el oxígeno disponible se agota rápidamente, pero ella no tiene idea de cómo resolver la situación.

El ambiente claustrofóbico se extiende durante todo el largometraje, no apto para ansiosos o gente que busca acción física. Sin embargo, magistralmente, su hora y 40 minutos pasa rápido. Liz intenta recuperar parte de su memoria para entender dónde está metida. Acude al asistente de inteligencia artificial de la cápsula para obtener datos, llamar a alguien (¿a quién, si no sabe quién es?) pero a medida que sus intentos fracasan y el nivel de oxígeno desciende, implacable, la tensión aumenta exponencialmente.

Liz trata de recordar su historia personal, a contrarreloj.

Mientras corren los minutos, vemos en tiempo real cómo la protagonista empieza a entender que está perdida. En poco tiempo pasará por todos los estados: sorpresa, determinación, esperanza, frustración, miedo, angustia, resignación. Todo esto se refleja en el rostro y cuerpo de esta excelente actriz que lleva en sus hombros el peso dramático del filme y sale muy bien parada.

En una entrevista previa al estreno, Laurent contó qué fue lo más dificil de este trabajo: "Una de esas cosas fue plasmar la ira. Es una emoción desconocida para mí, y en esta película hay tres grandes escenas en que tuve que explotar de furia, como un animal en una jaula que sabe que se va a morir. Y Alexandre me pidió que esa furia brotara de mí".

También comentó que "recibir un guion tan maravilloso es realmente un regalo. Pero cuando además tienes un director genial para hacerse cargo de todo, es un desafío, claro, pero se hace fácil. Debes seguir a tu director y no tener miedo, sólo creer".

Aja le devolvió gentilezas al admirar cómo Laurent maneja la emoción. "Sabíamos desde el guion que esto sería una montaña rusa emocional. A veces en la misma escena, de la misma página, en la misma línea, ella va de un extremo al otro. Nunca me imaginé lo real que se sentiría, yo estaba en el set y se me cayeron las lágrimas en el momento en que Liz decide darse por vencida".

¡Mirá el trailer de "Oxígeno"!