@perez_daro

"Han quebrantado la ley de la vida, sin mero interés de cuidar su armonía, el rumbo tomado no encuentra un sereno final. Feroz, la tierra su enojo deja caer”.

Eso cantaba el grupo A.N.I.M.A.L en 1996, hace más de 20 años, previendo los desastres climáticos que vendrían a consecuencia del accionar del hombre. De ese tiempo a la actualidad, las noticias que recibimos no han hecho más que confirmar esos versos, pues el calentamiento global fue el causante de muchos desastres y cambios climáticos bruscos.

Es por eso que el cine catástrofe, siendo ciencia ficción, no es tan inverosímil como debería serlo, con explosiones, el mundo frente al apocalipsis y la consiguiente extinción de la humanidad. Más allá del entretenimiento, resulta un tanto crítica al presente en pos de un futuro que no sea como el que pareciera vamos a chocar de frente. “ Geotormenta”, si bien entra en el género mencionado, también podría considerarse un thriller por momentos, con varios, quizás demasiados momentos cómicos.

La historia comienza en un futuro cercano, tiempos en los que una red de satélites controla el clima global para evitar que las tormentas generen problemas en zonas pobladas. Pero el sistema comienza a fallar, y las probabilidades de que tormentas devastadoras terminen con la humanidad se convierten en realidad. Jake Lawson (Gerard Butler), un ingeniero de comunicaciones, deberá trabajar con su hermano Max Lawson (Jim Sturgess), con el que lleva años sin hablar, para tratar de salvar el mundo. En el medio del problema mundial con el que deben lidiar en el espacio, se conocerá una conspiración para matar al presidente de los estados unidos Andrew Palma (Andy García).

Ahora bien, más allá de los poderosos efectos especiales, y un guión que es bastante congruente, el largometraje no deja de ser uno más entre los tanques de redundante entretenimiento. El cine catástrofe es parte de un fenómeno confortable como el que abunda en el cine de terror, cuando se torna en puro esparcimiento con explosiones y grandilocuencias.

En el mismo orden tradicionalista de Hollywood, se encuentra el grasoso nacionalismo que se emana desde la premisa repetitiva de que Estados Unidos es el mejor país, es el único con recursos para salvarnos a todos, y demás clichés un tanto soberbios, ahora exagerados si tomamos en cuenta que su presidente real quiere empezar en guerra y destruir todo con quien se cruce en su camino.