@perez_daro

Paula volvía de la universidad un día cualquiera, y cuando estaban por entrar a su casa, en Bogotá, un sicario en motocicleta mata a su padre. La familia queda destrozada, en especial la joven, que tenía una estrecha relación con él. Unos meses después, en fiestas navideñas, Paula se encuentra cara a cara con Jesús, el asesino, y comienza a planear su venganza.

El filme colombiano, de la cineasta Laura Mora (codirectora de “Escobar, el patrón del mal”), es un retrato social de la violencia, del negocio inmenso que significa, y una muestra cabal de que la muerte ya se ha transformado en moneda corriente en un sistema en el que todo el pueblo pierde y pocos ganan.

Lo más interesante de la película es su agilidad (dura apenas 95 minutos) para fotografiar daños colaterales de ese vil negociado, deteniéndose en el vínculo que forjan Paula y Jesús, con el trasfondo de la connivencia entre pobreza, necesidad y oportunidad, con ayuda de las fuerzas de seguridad, todos títeres de ese poder invisible que es el único victorioso en esta cadena del mal.

Una película valiente, cruda pero sumamente inteligente, alejada del prejuicio clasista y que nos acerca a un problema del que todos en Latinoamérica podríamos dar testimonio de alguna u otra manera.

¡Mirá el trailer!