@perez_daro

Sin dudas es uno de los filmes más importantes del año, y no sólo por reunir un elenco increíble, con Al Pacino, Robert De Niro y Joe Pesci a la cabeza, y por ser la nueva obra de Martin Scorsese, uno de los cineastas más reconocidos y galardonados del mundo. “El irlandés” es también un punto de quiebre en la grieta cine vs. streaming, o cine tradicional vs. Netflix, entre varios versus que podrían mencionarse, porque el largometraje es producción de la plataforma de streaming, que siempre es vapuleada por su contenido. Es que, por un lado, se suele alegar que sus producciones cinematográficas tienen baja calidad, y por otro, ya ha habido problemas de distribución para filmes esperados, como sucedió con “Roma” de Alfonso Cuarón. Para el estreno de dicho largometraje, el año pasado, se comentó que Netflix quería impedir que se viera en salas de cine, y muchos le saltaron a la yugular.

Y en esta ocasión, la polémica continúa con “El irlandés”, porque para muchos es un pecado capital que un filme de Scorsese no se experimente en una sala. La puja fue ganada por el público cinéfilo, pero a medias. Las grandes cadenas se rehusaron a exponerla por dos motivos: Deseaban que se respete la ventana de salida, es decir, que medien tres meses desde que se proyecta en cines por primera vez, hasta que se pueda ver de otra forma (DVD, streaming, TV). El segundo motivo, es que el filme dura más de 200 minutos, y creen que no vale la pena tener una sala con un filme tan largo, porque pierden audiencia para más filmes en cartelera durante esa semana, algo irrisorio.

“Taxi Driver”, “Toro Salvaje”, “Casino”, “Los infiltrados”, “Buenos muchachos”, y más cercano en el tiempo “El lobo de Wall Street”, son algunos de los clásicos filmados por Martin Scorsese, quizás uno de los cineastas más “artistas” de su generación, que logró conmover con obras de arte que al mismo tiempo fueron populares. Y para “El irlandés” reunió a Pesci, Pacino y De Niro, en lo que es una nueva gran celebración del cine.

La historia es la de Frank Sheeran (Robert De Niro), un asesino a sueldo y veterano de guerra, hoy anciano, que recuerda su carrera como sicario, en particular el rol que ocupó en la desaparición de su viejo amigo y líder sindical Jimmy Hoffa (Al Pacino) y su participación en la familia criminal Bufalino liderada por Rusell (Joe Pesci). La película retoma la obsesión del cineasta por los códigos de la mafia, y los reflexiona, a veces como una pública declaración del director, pero en mayor medida, en una clase magistral de cómo hacer cine en 2019. No todo está inventado, si los genios que crean siguen vivos.

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