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14.06.2010 | 12:40 hs.

NIÑOS ACTORES DE HOLLYWOOD: USELOS... Y TIRELOS

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Gary Coleman, un ejemplo.
Gary Coleman, un ejemplo.

Por HORACIO FERNANDEZ. El penoso caso de los chicos actores, de su ascenso y derrumbe, acaba de tener su último acto con Gary Coleman, el precoz artista muerto a los 42 años, tras una hemorragia cerebral. Una historia que se repite y en donde los chicos quedan en el penoso olvido e inmersos en las drogas y el alcohol.

¿Quién fue Gary Coleman?

Nació el 2 de febrero de 1968, Zion, Illinois. Fue un actor afroamericano que nació con una enfermedad congénita del riñón que le causó nefritis (una destrucción autoinmune del riñón), que detuvo su crecimiento a una edad temprana, llevándolo a desarrollar una estatura pequeña: 1,42 m (4′ 8″) lo que se convirtió en su característica más distintiva. Coleman ha tenido dos trasplantes de riñón, uno en 1973 y otro en 1984, que además requieren diálisis constante.

Durante los ocho años de emisión del sitcom estadounidense Blanco y Negro (Different Strokes y Arnold, en España y en Uruguay), fue visto por millones de televidentes en todo el mundo en la década de los 80', siendo uno de los más vistos en la historia de la televisión; su personaje se caracterizaba por una famosa línea que era “¿De qué estas hablando, Willis?” o “Kimberly” según el caso de quien se tratase: “What’you talkin’ about, Willis?”. Gracias a esa simpatía, Coleman fue una figura popular, protagonizando varios largometrajes y películas de televisión incluyendo On the Right Track, y The Kid With the Broken Halo, que finalmente sirvió como base para que Hanna-Barbera produjeran la serie animada The Gary Coleman Show de 1982.

En el punto más alto de su fama con Blanco y Negro, Coleman ganaba $70,000 por episodio. Después de la cancelación del ciclo, su carrera artística decayó repentinamente y casi en paralelo con su salud.

Luego de su muerte, se conoció que su ex esposa, Shannon Price, vendió en diez mil dólares a la revista Globe las fotos de la agonia de Gary, quien como último deseo pidió que sus cenizas fueran echadas en una vía de ferrocarril....cualquiera, por el amor que tenía a los ferromodelos, una de las pocas cosas que lo hacían feliz desde niño.

La serie, tan exitosa en su momento, pasó a ser considerada de "mala suerte", luego de lo sucedido a su estrella principal y a sus dos hermanos en la pantalla.

Dana Plato (Kimberly en la ficción) tuvo también una vida torturada. Fue drogadicta, actriz de películas pornográficas, robó autos y finalmente se suicidó en 1999, a los 25 años.

Por su parte, Todd Bridges (Willys en la serie) tuvo problemas con las drogas desde muy niño, llegó a estar cerca del delirium tremens, pero logró salir de la adicción y hoy en día se dedica a ayudar a niños con el mismo problema.

Claro que estas tristes historias no comenzaron en la actualidad.

Allá por los 30’, a los actores infantiles no los querían demasiado

Hay muchas frases en el mundo del cine que resistieron el paso del tiempo y fueron consideradas dogmáticas.

Una de ellas fue célebre porque en su momento dividió a la colonia artistíca hollywoodense y cuando llegó a la opinión pública indignó a muchos.

La dijo un comediante bastante popular en la primera década del cine sonoro y hasta promediados los 40'.
Se llamaba W.C.Fields, quien por lo general encarnaba a personajes de humor agrio pero muy agudo, sobre todo adoradores del alcohol. ¿Qué dijo Fields? "Jamás trabajes con niños o con animales en una película, porque nadie va a reparar en tu trabajo".

Muchos colegas estaban de acuerdo aunque se lo guardaban para ellos, y de paso, trataban de evitar compartir reparto con actores infantiles o con actores de cuatro patas.

La fachada hipócrita de la Meca del Cine comenzó a resquebrajarse sobre el final de los 60', cuando el Código Hays de Producción pasó a ser un sombrío recuerdo, y cayó hecha pedazos durante los 90'.

El planeta Hollywood fue considerado siempre una zona de turbulencias y promiscuidades más o menos embozadas, de caza de brujas, de narices nevadas por la droga y de sexualidades escondidas cuidadosamente.

Por lo que resulta obvio que no era lo más apropiado para que interactuaran éstos niños talentosos -pero niños al fin - siempre muy precoces, provenientes de familias de clase media o baja que resultaban literalmente "atropelladas" por la fama y el dinero.

La historia de los actores infantiles oscila invariablemente entre la popularidad, a veces efímera y el ocaso acelerado.

Hay muchos ejemplos a través de los años, pero podemos comenzar por quien logró notoriedad cuando ganó el casting para compartir junto a Charlie Chaplin el elenco de El pibe (The kid/1921).

Se llamaba Jackie Coogan y durante muchísimos años siguieron llamándolo El Pibe. Luego trabajó en media docena de películas modestas hasta que volvió a la notoriedad cuando se convirtió en uno de los rostros de La familia Adams en versión televisiva (era el Tío Fester). Pero su reaparición duró lo que la serie: 1964-1966). Luego deambuló en diversos programas sin afirmarse nunca y finalizó sus días en la pobreza.

La megaestrella infantil de todos los tiempos se llamó Shirley Temple. Durante los años 40' su fama fue universal e incluso llegó a ganar un Oscar honorífico (pequeño) por su contribución a la industria. Aunque bailaba y cantaba con gran soltura, a fines de la década y principios de los 50' el público no la aceptó tanto como adolescente y pocos años después dejó la actuación por una aceptable carrera. Diplomática en el gobierno de otro actor devenido político: Ronald Reagan.

La filmografía más destacada entre los actores infantiles correspondió a Freddie Bartolomew, quien llegó a la fama con su protagónico en un clásico inolvidable de aquellos días: Capitanes Intrépidos (Víctor Flemng/1937), nada menos que junto a dos estrellas como Spencer Tracy y Lionel Barrymore (bisabuelo de Drew).

Además participó en títulos importantes como Anna Karennina (Clarence Brown/1935), junto la actriz number one de los años 30': Greta Garbo, además de Fredrich March y Basil Rathbone; David Copperfield (George Cuckor/1935); con Edna May Oliver y Basil Rathbone; y El pequeño Lord (John Cronwell/1935), con Mickey Rooney y Dolores Costello.

Freddie fue encasillado como el niño ideal para las adaptaciones de relatos de Charles Dickens en la pantalla grande, y como Shirley Temple, fue desechado al llegar a la adolescencia. Pasó al mundo publicitario sin demasiado suceso, pero recuperó notoriedad y volvió a las primeras planas al descubrir que sus padres habían malgastado el dinero que había ganado como actor. Se separó de ellos en un borrascoso juicio que dio abundante material a las publicaciones amarillas de la época.

El caso más dramático entre los actores infantiles fue el de Bobby Driscoll. Había nacido en 1937 y tempranamente, a los diez años, alcanzó la fama con un rol estelar en La ventana (Ted Teztzlaff/1949), una especie de adaptación de Pedro y el lobo en clave policial, ya que su personaje era el de un niño que no paraba de mentir y tenía problemas con el mundo adulto.

En una de sus travesuras es involuntario testigo de un crimen, y cuando lo cuenta... nadie le cree....menos el asesino. Luego fue protagonista de La isla del tesoro (Byron Haskins/1950) y Canción del Sur (Harve Foster/1950).

Pero Bobby creció, y ya a los 17 había tenido que recuperarse de su adicción a las drogas. Luego tuvo un matrimonio que finalizó en escándalo y de ahí en más el tobogán. No conseguía trabajo y se convirtió en un homeless, hasta que en 1968 un cuerpo fue encontrado en estado de descomposición en un suburbio neoyorquino. Resultó ser el cadáver de la ex estrella infantil. Para peor, su huesos no fueron reclamados por nadie y terminaron en una fosa común.

También en esos días tuvo sus 15 minutos de fama la pequeña Margaret O'Brien. En Hollywood la recuerdan como la niña que más naturalmente lloraba ante las cámaras. Se hizo conocer como la hermana menor de Judy Garland en el musical Cita en San Luis (Vincente Minnelli/1944). Para conseguir sus mejores lágrimas en las escenas dramáticas, el realizador susurraba en los oídos de Margaret que su perrito había salido de la casa y que la perrera lo iba a matar. Y la niña no lo defraudaba...lloraba amargamente.

Participó también en Jane Eyre (Robert Stevenson/1943) y Mujercitas (Mervyn Le Roy/1949), dos sucesos de las tears jerkers movies (películas lacrimóngenas).

La O'Brien nunca abandonó la actuación, aunque la fama la abandonó a ella. Desde entonces, la televisión y algunos documentales fueron su medio de vida. Hoy, con casi 80 años está retirada y en soledad.

Tatum O'Neal, hija de Ryan, el reciente viudo de Farrah Fawcett Majors, fue la actriz más joven en ganar un Oscar en competencia, dado que Shirley Temple y O'Brien ganaron estatuillas más pequeñas en homenaje a su corta edad y no por algún trabajo en especial. El mundo del cine se conmovió cuando la niña subió al escenario a recibir su premio.

Su actuación en Luna de papel (Peter Bodganovich/1973), la convirtió en favorita del público instantáneamente, pero fue un suceso efímero como describió ella misma en su biografía acerca de aquellos años llenos de alcohol, sexo y drogas antes de cumplir los 14 años.

Hoy en día todavía aparece esporádicamente en algún programa televisivo o en alguna nota de revistas del corazón. Se casó y se divorció del tenista John McEnroe.

Macaulay Culkin alcanzó un suceso fulminante, parecido al de Shirley Temple. ¿Quién no recuerda Mi pobre angelito (Chris Columbus/1990)? Pero ni el niño ni su familia estaban preparados para todo lo que rodeaba a la fama y muy pronto se convirtió en has been (fue).

No pudo recuperarse de la feroz batalla legal contra sus propios padres, fue detenido por posesión de drogas y ni siquiera triunfó como figura de la prensa del corazón, como lo hizo años después Lindsay Lohan.

E.T. (Steven Spielberg/1982) es otro caso. El Film, muy popular en los ochentas, significó el debut de la pequeña Drew Barrymore, descendiente de la sangre más azul de Hollywood, biznieta de Lionel, nieta de John, actores de prosapia en los años 30 y 40'.
Ella tenía sólo 6 cuando trabajó en la película y tan solo 3 años más tarde tenía problemas con el alcohol. Ya a los 13 la pequeña había tocado fondo.

Por fortuna, su madre pudo ayudarla y en 1990 ingresó a una clínica de de rehabilitación de donde salió totalmente recuperada, como lo prueba su intensa actividad cinematográfca desde entonces, lo que la convierte en un caso casi aislado.

A fines de los 90' Haley Joel Osment ganó popularidad velozmente. Su trabajo en Sexto sentido (M.Night Syamalan) junto a Bruce Willys y su recordada frase "Veo gente muerta”, lo convirtió en estrella.

Ya había aparecido como el pequeño hijo de Tom Hanks en Forrest Gump (Robert Zemeckis/1994), fue coprotagonista de notables como Anthony Hopkins, y en 2001 Steven Spielberg le dio otro rol estelar en Inteligencia Artificial, donde encarnaba a un niño que buscaba tener una familia sin saber que era un androide producto de un laboratorio.

Aunque sigue trabajando, alterna sus esporádicas apariciones en la pantalla con otras en las páginas de policiales en los diarios de Los Angeles por manejar en estado de ebriedad o alcoholizado.

Uno de los últimos casos es el de la niña hindú Rubina Alí, estrella de Quisiera ser millonario, (Danny Boyle/2008) film ganador del Oscar , quien llegó a ser puesta en venta por su padre, desesperado ante la falta de cumplimiento de la promesa gubernamental de una vivienda digna y una mejor vida.

Se dice que Hollywwod convierte a los niños actores en jóvenes prodigios trastornados. Primero fueron calificados como niños prodigio, luego se transformaron en enfant terribles, y algunos cambiaron el carisma por las páginas policiales.

Nacidos en el Club de Mickey, en series televisivas de horarios estelares y protagonistas de éxitos cinematográficos, decenas de pequeños artistas que luego llegaron a la fama como por ejemplo Vanessa Hudgens, Brittney Spears y Lindsay Lohan, tuvieron serios altibajos a raíz de las vidas desordenadas que propicia el ambiente artístico con sus horarios inverosímiles, jornadas extenuantes de trabajo para la que se recurre a distintos medicamentos y exigencias de toda índole.

Según los especialistas, la televisión en la actualidad, contribuye en gran medida a acrecentar el problema por su desmesurada tendencia a ensalzar la fama efímera.

Jóvenes promesas que a veces se convierten en realidades y niños talentosos que más de una vez terminan malogrando sus vidas con drogas y alcohol.

Algo que por ahora tiene un titulo similar a una película de ciencia ficción que fue muy famosa: La historia sin fin.

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