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REPORTAJES |

 SAPO DE OTRO POZO

23.11.2009 | 11:07 hs.

"EL ROCK SE CONVIRTIO EN UN FENOMENO DEPREDADOR"

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"A veces, las bandas de rock crían cuervos", observó.

En un mano a mano con DiarioShow.com, Iván Noble dio su crítica mirada, a partir de los incidentes durante el último recital de Viejas Locas. Antes de su próximo Gran Rex, no eludió ningún tema: Charly, la vuelta de Los Caballeros..., su separación de Julieta Ortega y su nuevo disco.

Antes de su show del 9 de diciembre en el Gran Rex para la presentación en cancha de su nuevo material, Dicho y Hecho, Iván Noble se sentó a una mesa con DiarioShow.com. Se sacó los anteojos y comenzó a dejar fluir sus opiniones sobre distintos asuntos.

Para entrar en calor, arrancó con una descripción de su disco, que retrata en clave jazzera grandes canciones de su época de Los Caballeros de la Quema y de su versión como solista.

"Es un paso absolutamente distinto en mi carrera como solista, fue una apuesta. Tocar canciones de rock y de pop con músicos que no son de rock ni de pop es una apuesta. Tenía ganas de ver si elevaba la línea de flotación de las canciones y saber cómo me sentía tocando con músicos de otro palo. Me costó mucho laburo, pero estuvo bueno", comentó.

-¿Hubo cierta reticencia en el proceso de conformación del disco? ¿Puede ser?
-No reticencia, sí mucha prudencia. Implicaba meterme en camisa de once varas, pero creo que zafamos.

-Después de este paso, ¿cómo se vuelve a los ritmos más rockeros que siempre te caracterizaron?
-Creo que la mejor cosa que tiene el ser solista, y siempre lo digo, es que podés navegar distintas aguas como querés. Hacés la carrera que querés y tenés mucha más autonomía de vuelo que en una banda. En una banda es más difícil cambiar de andarivel entre disco y disco. Como solista podés hacer un disco más rockero, también podés hacer un disco acústico… Así que no sé cómo será el próximo disco, pero tampoco me preocupa. No tengo una hoja de ruta que me diga "ahora hay que ir por acà". Soy bastante hospitalario con mis caprichos.

-De todos modos, se te nota cada vez más despegado del rock…
-Y del rock de garage o del rock a secas, sí. Estoy más grande.

-¿Es sólo por eso?
-No. Le presto atención a otras músicas, hay cosas del rock que me aburren…

EL ROCK DE CANCHA Y EL NUEVO CHARLY
-Vos siempre fuiste muy crítico de la "futbolización" y "tribunización" del rock…
-Sí, eso ni hablar. Desde hace varios años…

-¿Eso también te alejó, te asqueó un poco?
-Me asqueó es una expresión un poco dura, me incomodó. Llegó un momento en que no me sentí cómodo en esa situación, con esos ritos, con esas exigencias. Pero bueno, cuando me pasó eso, cuando me di cuenta de que no me podía poner más ese zapato de rock sin entrar en contradicción con las cosas que tenía ganas de hacer, me quedé solo… Curiosamente ahora escucho notas de todos los que se hicieron solistas en este último tiempo y dicen exactamente lo mismo. El otro día leí una nota del Pelado Cordera que decía que quería cantar con Ricky Martin y darse los permisos que en una banda de rock no se podía dar, y es verdad. O sea, sos más anfibio como solista: vas por tierra, agua, por aire, como se te cante.

- ¿Qué reflexión tenés, en ese sentido, de lo que pasó hace dos semanas en el recital de Viejas Locas, con los incidentes que dejaron a un chico en coma?
-No puedo hacer una lectura a la ligera porque hubo un muerto (sic). Se cruzan muchas variables: la pauperización de la gente, el reviente por el reviente mismo, la represión policial. Lo que yo creo es que a veces las bandas de rock no son contenedoras; al contrario, crían cuervos. Siembran vientos y cosechan tempestades, una cosa así. De todas maneras, es muy complicado, cuando llegas a un nivel de popularidad "estadio", controlar todo lo que pase. Es como la pauperización cultural en el sentido más amplio de la palabra, gente que va a los recitales como a la cancha. Eso pasa desde hace un tiempo.

-Quizás recién ahora se empezó a tomar conciencia, ¿no? Antes quizás se decía que esa era la fiesta de los recitales, lo bueno: vivirlos como si fuera un partido de fútbol…
-Esa es la gran autocrítica que deberíamos hacer todos los que estuvimos en el rock de los noventa: ver hasta qué punto éramos meros espectadores de eso o hasta qué punto fomentábamos la pasión barrabrava por las bandas.

-¿Esa forma de expresión surgió con Los Redondos, crees?
-Y, Los Redondos fueron la nave madre de todo eso, pero yo creo que a su pesar. Yo creo que ellos eran artistas muy inteligentes, sus canciones eran muy inteligentes. El de Los Redondos es un fenómeno muy complejo de explicar. Yo creo que se vieron desbordados simbólicamente por lo que pasaba, por la cantidad de gente que los iba a ver. Es conmovedor el marco futbolero de un show, pero cuando se baja la cultura tribunera a todas las instancias de construcción de una banda ya deja de ser conmovedor. Pasa a ser peligroso y artísticamente patético en la mayoría de los casos. Pero me parece que es un tema que excede al rock. Lo que pasa es que el rock es el fenómeno juvenil más ruidoso, visible y masivo… A esta altura prefiero ver música sentado. Ir a mirar recitales como si estuviera yendo a alentar a Nueva Chicago, por decir un equipo, no, paso. Creo que a partir de los ’90 el rock se mordió la cola y se convirtió en un fenómeno depredador del cual no era muy consciente.

-Cordera dijo el otro día, por el Pity, que cuando un cantante está dado vuelta en el escenario es muy difícil que no transmita eso al público que lo sigue. Siguiendo esa hipótesis, ¿por qué pasa eso con Pity pero no pasaba antes con Charly, más allá de las calidades musicales?
-Con todo respeto, preferiría no opinar de Pity. Es como darle una entidad que para mí no tiene. No se puede comparar al Pity con Charly García, me parece una demencia. Pity es un exponente de un lugar y una época: Argentina, postnoventas, con todo lo que eso quiere decir. A mí no me molesta él en lo más mínimo, lo que me molesta es la gente que ha contribuido a darle carácter casi de prócer o figura del rock a alguien que, como cualquiera de nosotros, como mucho de vez en cuando hace una buena canción. Ninguno de los que hicimos rock en los ’90 podemos atarles los cordones a los que hicieron el rock de verdad. Pity entra en esa categoría, al igual que yo y que cualquiera.

-Hablando de Charly, ¿te sorprendió el papel de padre y gurú que ocupó Palito Ortega en su recuperación, vos que lo conocés?
-No, porque tenían una relación de antes y son muy buena gente los dos. No. La verdad es que no me sorprendió para nada.

-¿Y cómo lo ves a Charly en su nueva etapa?
-No pude ir al show de Vélez. De todas maneras, me parece que lo único importante de Charly hoy en día es que está respirando y feliz. No creo que sea hora de hacer una valoración musical de su actualidad, no me parece importante. Lo más relevante para un tipo que estuvo al borde del abismo es que se corrió de ahí. Después veremos si hace canciones hermosas de vuelta o no. Así no lo las hiciera más, es el compositor más importante de musical popular argentina de los últimos 30 años. Si sigue vivo y contento y el precio es que no haga más canciones hermosas, es negocio para él y para todos.

¿CABALLEROS? QUIEN SABE
-¿La gente te pide mucho en la calle por la vuelta de Los Caballeros de la Quema?
-Sí, pero no me calienta la idea de volver, no es una ilusión hoy. Quizás dentro de un año me encuentro con los pibes, nos tomamos un vino y decimos “che, estaría bueno hacer un show”, y lo hacemos. No sería tan necio de cerrar la puerta porque esas cosas a veces dependen de un encuentro, de una anécdota. Una reunión de trasnoche te puede hacer cambiar de opinión. De lo que estoy seguro es que no sería un proyecto. Yo no volvería a tener una banda para grabar discos de rock, de eso estoy seguro.

-¿Podría ser como uno de esos reencuentros con los viejos compañeros del Secundario, más o menos?
-Sí, hacer un show o dos y chau. Creo que lo máximo que podría pasar sería eso. No me produce, por ahora, ni curiosidad ni ganas.

-¿Sentís que hay gente que no te perdonó el alejamiento de toda esa cultura del rock y a partir de eso te colgó el cartelito de "careta"?
-Lo sentí hace unos años, ahora no tanto, porque ya me alejé de ese tipo de discusiones y de ese tipo de debates huecos. Un fan de Los Caballeros de 18 años tenía todo el derecho del mundo a estar enojado y dolido por la separación de la banda y agarrársela con el cantante, pasa en el 90% de las separaciones de las bandas.

-¿Pero te tiene sin cuidado lo que piensen aquellos que se decepcionaron de vos?
-Hoy sí. Capaz me jodió al principio, cuando empecé con la carrera de solista, porque sentía que tenía que remar mucho contra prejuicios y contra rencores. Pero hoy, después de siete años como solista, paso de largo de esas discusiones porque me parecen, de verdad, muy chiquitas.

EL AMOR DESPUES DEL AMOR
-Después de tu separación, te escuché decir que no te ves viviendo con alguien de nuevo y, al mismo tiempo, hablar maravillas de tu ex, Julieta Ortega. Hay algo que no me cierra. ¿No es una contradicción, de algún modo?
-¿Por qué?

-Y porque se supone que uno está desencantado con la vida en pareja después de una experiencia que termina mal…
-Yo lo que dije es que habiendo recuperado ciertas mañas o ritos cotidianos de vivir solo de vuelta, no se me ocurre qué tiene que pasar para volver a compartirlo con alguien. Sobre todo después de haberlo compartido con una mujer tan importante: Julieta es la mamá de mi hijo y es una mujer fabulosa, y no sé qué tiene que pasar o quién tiene que llegar para que yo decida volver a ocupar ese espacio con otra persona. Pero no porque salga corriendo del matrimonio. Igual, el matrimonio es una empresa, por supuesto, difícil. Pero todos mis recuerdos son con una sonrisa y agradezco que podamos tener una relación amistosa y amorosa. Detestaría que la persona con la cual tengo un hijo sea una persona a la que no pueda ver o a la que no pueda escuchar hablar, al contrario. Cumple años mi hijo y lo festejamos juntos. Hay reunión de padres en el jardín y lo festejamos juntos… Yo creo que después de los 40 uno se pone más mañoso y va a ser difícil compartir esas mañas con alguien nuevo. Por lo menos bajo el mismo techo.

-Sí. También hay que ver qué me respondés si te hiciera esta pregunta dentro de cinco años…
-Exacto. Tal vez a los 60 cuando necesite a alguien que me empiece a dar la pastillita (risas). Ahí puede ser… Estoy recuperando espacios de soledad que me gustan.

COMPOSICIONES Y OTRAS LETRAS
-¿Tenés alguna táctica a la hora de escribir canciones? ¿Sos disciplinado?
-No, soy cero disciplinado, no tengo estrategia. Me gusta estar en estado de alerta, leer mucho, escuchar mucha música. Juntar información y que después eso destile una cosa personal.

-¿Sos de anotar alguna frase o alguna situación que cazás a la pasada, por ejemplo?
-Sí. Me gusta escuchar a la gente cuando habla todo el tiempo. Compañero de butaca de avión, que no conozco, o mi abuela, quien sea. Cada tanto tiran frases o disparadores de ideas que terminan siendo una canción. Me ha pasado mucho de arrancar con el disparador de una frase que después está en el medio de la canción y se la escuché al repositor del supermercado.

-Esa costumbre bien de escritor, sumado a que vos siempre te sentiste más letrista de canciones que músico, ¿te hace fantasear con la idea de dedicarte a la literatura en algún momento de tu vida, dentro de veinte años, ponele?
-Ojalá que sea en diez, por ahí me animo.

-¿Te gustaría?
-Sí. Además, de acá a diez años quién sabe si puedo seguir cantando, así que más vale que empiece a escribir.

-Capaz lo que tenés para decir en algunos años es más complejo que lo que decís en las canciones.
-Capaz necesita otro vehículo, sí. Una cosa es la literatura y otra cosa son las canciones. Son primas hermanas, pero no son exactamente lo mismo.

-¿Tenés algo escrito de literatura?
-Sí, tengo relatos cortos y poemas, pero por ahora están en un cajón. Cuanto más pasa el tiempo, más me miro y menos me gustan.

-¿Asusta la hoja en blanco a la hora de componer?
-Y sí, pero tengo una mirada más pragmática del asunto. No tengo apuros ni creo que tenga que hacer tantas canciones. Con hacer un disco cada diez años que tenga diez u once canciones que te gusten, está bien. Es decir, no tengo aspiraciones geniales. Tengo aspiraciones de hacer mi laburo bien. Hacer once canciones cada dos años implica hacer una canción cada dos meses, mínimamente te tienen que salir. De todas maneras, sí, hay momentos en que uno se siente seco y no tiene nada para contar.

EL MEJOR PIROPO
"Bastante seguido me dicen que frases de canciones mías sirvieron de levante. Para mí es el mejor piropo que se le puede hacer a una canción, pero de verdad, eh. Porque cuando yo era muy joven, a las chicas que quería impresionar les citaba frases de Spinetta o Serú Girán. O sea que si hoy en día hay gente que cree que si cita alguna canción mía puede terminar de madrugrada desayunando con una chica en la cama, brindo por eso".

- Te bancan más los hombres que las mujeres, ¿puede ser? ¿Tenés más público masculino que femenino?
-Está repartido el público igual. Y desde hace poquito vienen muchas parejas, lo cual es un mala noticia para mí y para los que están sueltos (risas). Pero dicen que están viniendo muchas parejas a los shows. Veremos que pasa en el Gran Rex. Tal vez habría que prohibir que vayan tantas parejas, ¿no? (risas).

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