
El caso por la muerte del periodista correntino avanza sin grandes descubrimientos y con más dudas que certezas. Un funcionario provincial confirmó a la Justicia que el fallecido le pidió un préstamo de 30 mil pesos, lo que se contradice con el rumor de que el empresario contaba con más de tres millones antes de morir.
La afirmación de José Rodolfo Martínez Llano ante la justicia de que el jueves 1 de octubre, el fallecido Hernán González Moreno le habría pedido un préstamo de $30.000, contrastaría con la hipótesis que el propietario de Negocios Correntinos S.A. atesoraba más de tres millones de pesos momentos previos a su muerte, informa diario1588.com de Corrientes.
Hasta donde pudieron llegar las narices de la prensa, el joven empresario había cobrado una buena facturación días antes de su trágico final, y entregado alrededor de 80.000 dólares a su padre para que los guarde con destino a sus hijos, como previendo que algo le podía suceder.
Una de las presunciones del extraño fallecimiento de González Moreno, es el posible homicidio en virtud de un robo programado, que algunos medios periodísticos nacionales ya lo deslizaron.
Otros piensan en una mejicaneada. González Moreno se habría quedado con dinero de “otros”. La declaración de Martínez Llano podía desvirtuar esa hipótesis, aunque lo más osados advierten que pudo ser una afirmación para disuadir que la investigación se orienta a la posibilidad de un asesinato.
Para los que conocían la fanfarria del dueño de Agencia Corrientes, parece muy extraño que haya necesitado treinta mil pesos antes de tomar la determinación de suicidarse.
Pistas en el auto. Ayer Gendarmería Nacional abrió el Toyota Camry color negro perteneciente al empresario periodístico. Se investiga rastros de pólvora y sangre dentro del habitáculo del rodado. Algo sumamente extraño si se recuenta en la teoría del suicidio.
El automóvil importado se encuentra en la Unidad Regional II de Goya. El Fiscal Buenaventura Duarte confirmó que personal de Gendarmería Nacional estuvo haciendo un levantamiento de indicios, tomas fotográficas con un sistema novedoso y especial “que hacen ellos, levantando restos de pólvora, pelos y partículas de sangre".
Se supone que si el periodista fallecido se voló la cabeza con una pistola calibre 45, un arma de guerra de potencia, lo que más se hubiera encontrado la Toyota, era precisamente su sangre explotada. Muy extraño que no se haya observado a simple vista en la primera pericia de la policía local.
Fueron los RADICALES de Cobos o de Morales. Ahà están los asesinos.
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