
A casi cuatro meses de su separación de la diva de los teléfonos, Jorge Rama intentó limpiar nuevamente su imagen. Aseguró que no quedó endeudado económicamente con su ex y que hace tiempo que dejó la noche. "No tengo la misma calentura de los veinte", se excusó. ¿Cómo y de qué vive?
Salió con la diva de los teléfonos durante casi cinco años, con un final algo escandaloso por su vinculación con narcotraficantes y chicas de la noche. Por eso, el nombre de Jorge Rama sigue ligado inevitablemente a Susana Giménez. Ya pasaron cuatro meses de la separación, pero el empresario uruguayo todavía tiene cosas para contar y aclarar.
"Lo mío con Susana fue casualidad", aseveró en una entrevista concedida a la revista Gente.
"La conocí a través de Luis Cella, que me pidió que lo acompañara a Miami, porque tenía que hacer un negocio con unos españoles. Allí nos encontramos", explicó como para limpiar su fama de "mantenido" e "interesado".
Y agregó: "Fue desde el corazón: no hubo nada premeditado. Los sentimientos no se controlan, sea Susana o Madonna. En la intimidad somos todos iguales".
¿De qué vive hoy la ex pareja de la diva? Conserva los negocios de la noche -Doble V, La City, Bonita, Ink- y una distribuidora de alimentos y bebidas. Pero la plata grande se la da el fútbol: junto a su socio invirtieron un par de millones de dólares para adquirir los porcentajes de unos treinta futbolistas uruguayos.
Al cruce de los rumores que aseguran que está en la ruina económica, sostuvo: "¡Fundido de tanto trabajo! Por ahí no tengo la liquidez de otros tiempos. Pero el que no arriesga no gana: sembré para después recoger. Me equivoqué en muchos negocios y ahora aspiro a ser ordenado para poder guardar dinero, tener una casa y una familia".
Consultado si quedó con deudas económicas con la conductora, señaló: "Es un tema delicado. Susana se ha portado muy bien conmigo, pero no tengo deudas de dinero con ella. Lo único que me quedó fue un hermoso recuerdo. Pero la gente prefiere escuchar que me quedé sin plata".
Otro de los motes de los que se tenía que deshacer era el de pirata, ganado a partir de varias fotos. “Te digo la verdad: no me siento un sex symbol. Aunque la fama me condena, estoy retirado de la noche. Sí, indudablemente muchas mujeres quieren conocer al novio de Susana. Pero no soy un playboy, ni siquiera un gran avanzador. Ojo, soy pícaro, sinvergüenza, pero ahora estoy en otra", aseguró el uruguayo.
"Antes sí, porque me encanta bailar, la noche, conocer chicas, estar con mis amigos. Pero la cabeza me hizo un click: veo un día como el de hoy y disfruto el sol, la rambla, tengo la mente puesta en cosas más verdaderas. Hace un tiempo que no salgo, volví a entrenar y tengo la mente. Ya cumplí 38 años: no tengo la misma calentura de los veinte", profundizó para salvar sus ropas.
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