
Fernando De la Rúa llegó a la Argentina, desde París, y se mostró “sorprendido” por el fallo por el que podría ser juzgado a raíz de las coimas en el Congreso. Se hizo el otario y desmintió rotundamente a Mario Pontaquarto, que por todos lados salió a culparlo de los banelcazos en el recinto legislativo.
Casi con el mismo paso cansino de toda la vida, el ex Presidente quiso defenderse ante el revés en la causa que lo pone en la línea roja.
Apenas pisó suelo argentino, De la Rúa dijo que se siente “sorprendido” por el juicio oral que se le avecina y que “nada” de lo que sostuvo Pontaquarto ayer “existió”.
Inclusive, lo desmintió sobre una charla ante su presencia en donde se acordaron los numeritos para las coimas. “La reunión no existió”, exclamó.
"Nada de esto existió. No se le puede atribuir responsabilidad sin ninguna prueba", agregó.
Sin embargo, y sintiendo la que se le viene, remarcó que no tiene miedo “de ir preso”.
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