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06.07.2009 | 08:13 hs.

MI SEMANA Y LA GRIPE

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Lunes al mediodía. Como todo primer día de la semana, uno no está con todas las pilas. Y para colmo, aparecen invitados que no estaban en la lista: el dolor de cabeza y unas líneas de fiebre. No sería nada alarmante, sino fuera porque estamos invadidos por la psicosis y el temor por la gripe a.

La primera reacción es no darle bola a las molestias. Pasan las horas y esas molestias se convierten en un malestar importante. Y ahí, sí. Aparece en forma irremediable la pregunta del millón: “¿Será gripe a?”.

Fatalista al máximo, empiezo a imaginar cómo serán mis próximos días aislado del mundo y acompañado por un amigo llamado Tamiflú. Sin embargo, hago algo en lo que tristemente los argentinos somos líderes: me automedico. Una aspirina y listo.

Llego a casa, las horas siguen pasando y la fiebre no desaparece. Trato de calmarme. “No puede ser gripe a, no me puede tocar a mí”. Recurro al pariente médico que siempre me salva las papas. La respuesta es tajante: “Quedate tranquilo, no exageres”. Ufffff… Alivio total. Pero enseguida viene una frase que vuelve a poner el pánico en el centro de la escena: “Igual, por las dudas, si querés consultá a un especialista”. ¡¡¿Por quéééééé´?!!

Logro tranquilizarme y me pongo como meta no pisar hasta último momento una guardia. A todo esto, cometo otro error: continúo sumando pastillas a la dieta: ibuprofeno y paracetamol. Aunque no es lo recomendado, esta vez sí asesorado por un doctor.

Fue el lunes y llegó el martes. Otra vez, por la tarde, la temperatura sube un poco y el temor reaparece en el escenario. El dolor de cabeza es tan habitual que se transforma en un actor de reparto. A todo esto, insisto con mi teoría incuestionable de no pisar un hospital. Eso será el último recurso.

Fue el martes y llegó el miércoles. Amanezco un poco mejor que el día anterior, pero el cóctel de síntomas y preocupación seguía rondando en mi cabeza, justamente.
Escucho las recomendaciones y decido no ir a trabajar. Para prevenirme, para proteger al resto y, sobre todo, porque al día siguiente era mi cumpleaños. No quería ni soñar con la posibilidad de pasármelo en la cama y encerrado en mi habitación sin TV.

Fue el miércoles y llegó el jueves. Puedo festejar tranquilo. La temperatura es normal y el dolor de cabeza sólo aparece de a ratos. Cena con amigos y novia en casa y nada más. Tampoco vamos a ser de los irreverentes que se van a meter en un bar o en un boliche desoyendo a nuestras siempre atrasadas autoridades.

Fue el jueves y llegó el viernes. Último día de la semana. Ya no siento nada. Pienso en un finde distinto porque hay que analizar cada movimiento gracias a la influencia de la Influenza.

Estoy tranquilo, pero el temor sigue estando. En realidad, es respeto por esta enfermedad desconocida y, como siempre en la Argentina, mal prevenida y contrarrestada. Pero, sobre todo, tomo una medida. Basta de noticieros y programas apocalípticos. Mi programación televisiva estará compuesta de fútbol, series y Los Simpson. Total, los consejos no los escucho y todavía estoy vivo.

Comentarios (4)

theresa  | 
20-07-2009 09:14 hs

yo te pregunto, en vez de pasar esa semana pensando uqe es ,que no es porque no te fuiste al medico de una?? porque si era te ocupaste de contagiar a cuanta persona viste !!! justo lo que te piden que no hagas!!!
ay diosssssss ay veces no entiendo a la gente!!! claro que si ibas el lunes y te decian que no era de que escribias no?

Guille  | 
17-07-2009 18:22 hs

Desde Santa Fe les escribo.
Seguramente muchos coinciden con el autor de la nota, son momentos difíciles donde reina la desorientación.
Si bien es exagerada la actitud de Lala no puedo validar la descalificación inmerecida que realiza Rita desde España: seguramente disfrutando del verano europeo.

Rita  | 
14-07-2009 11:16 hs

Desde España hemos leído el comentario de Lala y opinamos que más que prevenir la Gripe A, es una alcohólica que necesita atención médica y psiquiátrica, aunque también es bueno que no pierda el humor... Esperamos Jorge que se haya recuperado Ud. de los síntomas que tanto lo preocupaban... Su detallada nota nos resultó muy graciosa y preventiva... Un abrazo de los españoles.

Lala  | 
11-07-2009 19:12 hs


Querido Jorge: con esto de la Gripe A hay que informarse bien, porque la gente se está paranoiqueando y es bueno tener en claro las cosas para no volverse locos.
Por suerte, en mi casa no hemos llegado a ese extremo y solamente hemos tomado medidas preventivas:
• Echamos Lysoform en los picaportes, las mesas, sillas, inodoros y en el teclado de la PC (ya rompimos 3).
• Nos lavamos con alcohol en gel cada vez que entramos a casa (tenemos las manos pegoteadas todo el tiempo).
• Por las dudas nos lavamos con alcohol por dentro (hace quince días que estamos alcoholizados, si el bicho llega a vencer las barreras externas, adentro lo destruimos).
• No nos sacamos el barbijo por nada del mundo (salvo para tomar el alcohol).
• No nos juntamos con nadie (ni entre nosotros) y no le damos la mano ni besamos a nadie (eso, en algunos casos suele estar bueno).
• Ventilamos la casa todo el tiempo (nos escarchamos, pero con lo que tomamos ni nos damos cuenta),
• Despedimos a la mucama (desde lejos y sin tocarla), no atendemos a vendedores ambulantes ni vamos al super, ni al cine, ni a trabajar, ni a nada.
• Lástima que, con eso de ventilar, la casa se nos llenó de mosquitos y como hay que prevenir el dengue nos estamos untando con Off, rociamos todo con Raid Azul, Shelton Naranja y Fuji Verde, compramos trajes de apicultores (para que los mosquitos no puedan llegarnos a la piel) y seguimos bebiendo lo que nos queda en la bodeguita (a esta altura no sé si eso previene el dengue, pero es divertido).
Por otra parte, con estas medidas logramos evitar los robos, si alguien entra a casa muere envenenado o del susto al vernos con esos trajes blancos, con capuchas y barbijos.
Menos mal que no hemos caído en la locura general, sino la estaríamos pasando muy mal.

Saludos desde el sótano y un beso de codo.
UNA LECTORA INCONDICIONAL

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