
Gica Popescu, ex Selección de Rumania confesó que fue agente del Servicio Secreto de su país en 1986. La revelación aparece justo cuando pelea por quedarse con la presidencia de la federación del fútbol rumano. Tres días antes lo había desmentido. ¿Qué diría el 007 a todo esto?
¿Se imaginan a James Bond jugand un picadito? Díficil, ¿no? Bueno, Gica Popescu demostró que puede ser posible combinar el deporte con los servicios secretos. La información, pintoresca por donde se la mire, surge del diario Evenimentul Zilei, al que el player le habría confesado su doble vida en 1986.
En ese año, el ex Barça fue agente secreto de la seguridad del Estado “Securitate”. Esa función la comenzó en el año que Maradona levantaba la copa del Mundo y la finalizó al culminar el régimen comunista de Nicolae Ceaucescu, en su país natal.
En esa entrevista el futbolista revela que jamás denunció a nadie y que “en caso de haber escrito algo, siempre fue positivo”. Sí, el mítico 007 lo desheredaría.
¿Cómo empieza esta historia fílmica? Antes de dar el salto a Europa, Popescu se formó y jugó en el Universitatea Craiova, club donde habría realizado esta función.
Tres días atrás, en otra publicación local, Adevarul, Popescu dijo no haber sido un espía, asegurando que era un complot de los opositores que no le quieren ver como presidente de la Federación.
Encima, un ex compañero, Gavril Balint, salió a bancarlo, al afirmar que eso era una “práctica habitual” por aquellos días: “Los papeles que encontraron con la firma de Popescu son los típicos que nos hacían firmar los comunistas a los jugadores que salíamos a competir en torneos fuera del país. Teníamos la costumbre de apuntar cosas para luego entregárselos a ellos”
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