NOTAS RELACIONADAS

@VivianaRomano 

Su perfume es intenso y le perdura a pesar de haber cocinado junto a su hija en el programa que ambos conducen, “Iúdica al dente”. Tiene una barba incipiente que, luego aclara, se deja hasta dos horas antes de salir al aire con “Polémica en el bar”. Con la mejor onda, habla con sus invitados, las productoras y luego nos recibe en uno de los estudios de la productora Kuarzo -ex Endemol-; también se comunica con su mujer, Romina Propato, para organizar la fiesta de cumpleaños de Salvador, su hijo menor.

“El año pasado terminamos en Telefé el ciclo de ‘Polémica’ y recibimos de América una propuesta de hacerlo en el prime time. Debo reconocer que nos costó encontrar el ritmo, ahora tenemos otro público, un vértigo diferente porque la realidad cambia todo el tiempo. Por suerte, el programa se instaló, el rating nos acompaña y vamos por más, siempre”, explica.

-¿Te resulta cómodo sentarte en el lugar de Sofovich?

-Antes eran pares generacionales. Ahora, manejar una mesa donde están Chiche, Ventura y Mauro es bravo. Me está forjando el temple y el currículum. Ser cabeza de ese “loquero” me hace muy bien, siento orgullo de poder marcar los tiempos y los temas, es un lugar neurálgico pero cuento con profesionales potentes.

-Decís siempre que Crónica ocupa un lugar importante en tu corazón...

-Sí, y no miento. Sé todo, están con cambios importantes, es un canal que siempre está moviéndose, amo Crónica, hacer notas para ustedes es lo más. Te cuento: en las temporadas de verano en Mar del Plata o Córdoba, si no me hacían un móvil, sentía que no me había pasado algo importante, y Gerardo Sofovich también amaba Crónica.

-¿El equipo del bar es integrador o hay vedettismos?

-Con Chiche y Mauro ¿quién va a querer ser más? Tenemos al nene Grego Rossello, un youtuber que mueve montañas, es una estrella de Instagram, llena teatros, y el final con Pachu y Waldo es extraordinario. La verdad está en la calle: cuando algo tracciona, es el rating. Nosotros terminamos bien arriba con el personaje de Albertito. Es un sketch que redondea un final mágico.

-¿Apoyás el cambio de Waldo en el programa?

-Estaba desperdiciado como El Preso. Álvaro es muy versátil, puede hacer de todo, y con Albertito la rompió. Sí, lo banco a muerte.

Con Marcelo, todo bien

-¿Cómo está la relación con Tinelli?

-¡Bárbara! Hablamos mucho, mucho, mucho, desde que tuvo esos ataques de pánico. Además mi hermano es médico, el director del Austral. Hablo más ahora que en los años en que trabajamos juntos...

-Pero existieron diferencias cuando “Soñando por cantar”, el ciclo que conducías, tenía más rating que el “Bailando”.

-¡No sé, ya pasó! Pasaron muchos años y yo no estoy educado para vivir de una teta; mis padres, cuando cumplí 15, me marcaron la cancha, comencé a trabajar desde muy chico, pero con Tinelli todo gira a su alrededor. Estar ahí es el lugar más cómodo del mundo, olvidate, decreta quién es un genio y el público lo compra. Marcelo sopla y el barco va solo. Corté para hacer la mía, y mal no me fue.

-¿Cómo fue ese proceso?

-Hice jugadas que gracias a Dios me salieron bien. Hago un programa con mis hijas, Valentina y Bernarda. Soy de familia italiana, papá cocinaba y en casa hacemos todo casero, tooodo -remarca con intensidad-. Vamos al supermercado, a la verdulería, a los mayoristas, somos siete todo el tiempo, compramos bolsas de naranjas, de papa; los fuegos siempre están encendidos en la cocina, escuchamos música y Bernarda, chef recibida, me sorprende con su don histriónico; en cambio, Valentina funciona mejor detrás de la cámara. Es productora desde hace muchos años.

-¿Tus hijas se independizaron?

-Sí, primero se fueron a vivir juntas; después, cada una por su lado, pero las ayudo. Salvador tiene 11 y el mayor, Osvaldo (19), que es hijo del corazón, va muy bien con el fútbol, juega en Sacachispas.

"LE PIDO CON PELOS Y SEÑALES TODO LO QUE NECESITO A LA VIRGEN DESATANUDOS"

-¿Sos competitivo?

-Sí, me gusta ganar en todo; pero si te preparás y hacés el programa que soñaste, es difícil que la cosa fracase. Soy de buscar, por otra parte, el mejor equipo; si no, te estrellás. Y también es cierto que la televisión diaria requiere un esfuerzo extremo. No te podés dormir. Igual, no se explica el éxito ni el fracaso: eso decía el Ruso. El minuto a minuto es cruel, toca cosas del ego, por eso es fundamental estar bien del bocho, cuidarse de la cabeza, invertir en psicólogo...

-¿También culposo?

-Sí, porque tengo mucho, sueño mucho y me fue muy bien... Los italianos somos culposos y la culpa te retrae, no te deja disfrutar, pensás que no lo merecés, pero yo me rompo el culo, rezo todos los días, voy a la Virgen Desatanudos. Cuando voy a terapia, dejo el auto y hago siempre el mismo circuito y escribo en un cuadernito todo, con pelos y señales, lo que quiero que me destrabe. No me falla nunca; también voy a la de Luján.

"NOS CUIDAMOS COMO NOVIOS, PAREJA Y AMANTES"

Su mujer, la coreógrafa y bailarina Romina Propato, es el gran amor de su vida. “Lo nuestro nació en un programa de televisión. Yo pensé que iba a ser soltero toda mi vida, estaba separado de la mamá de mis hijas mayores, pero Romina me mató. Los dos éramos huérfanos, no teníamos mamá ni papá. Entonces, cuando conformamos nuestra familia, desde el día uno nos cuidamos como novios, pareja y amantes. Al principio no podía creer cómo yo podía estar con una mina que estaba en culo en el teatro, pero me acostumbré. Soy un profesional, no un paracaidista de esto, y acepté. Pero ahora está en otra cosa, armando la carrera terciaria de baile en la Universidad de Vicente López".