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Conoce como nadie los mecanismos del desarrollo del humor. Tiene experiencia, habilidad y el timing preciso, que siempre encuentra impacto en la sonrisa del público. Es estudiosa pero, a su vez, marcadamente intuitiva. Sus personajes provienen de la imaginación. Sus ancestros vinieron de las Islas Canarias, en consecuencia, por sus venas corre sangre gallega, alma y espíritu de la Madre Patria, que se refleja en su estilo, en su manera de decir las cosas.

Ana Acosta es una figura representativa del vodevil, género en el que han abrevado figuras más que salientes de la historia del espectáculo argentino. Es que ella, además de firme representante del humor, es una actriz que, con fino poder de observación, nos puede recrear historias introspectivas y también de neto corte dramático.

Estudió en el Conservatoria Nacional de Teatro y tuvo su primera posibilidad actoral en la comedia musical Los Borgia, que dirigió Pepito Cibrián. Siguió con Aquí no Podemos Hacerlo, Las Niñas, El Último de los Amantes Ardientes, Lo Mejor de la Copla, Las Déspotas, El Conventillo de la Paloma, y Espíritu Infiel, entre otras obras. En consecuencia, la humorista y la actriz se encuentran juntas y se retroalimentan, de manera permanente. La artista es la que siempre sobresale, más allá de cualquier tipo de género.



Actualmente forma parte del espectáculo Menopausia Show, junto a un elenco que está integrado por María del Carmen Valenzuela, Martha González, María Carámbula y Silvia Kutica.

“A través del humor, la música y el canto tratamos de explicarle al público qué es lo que le sucede a la mujer en esta etapa que antes era un karma y hoy se presenta como una situación para debatir, analizar y, sobre todo, para comprender”, le cuenta a DiarioShow.com.

En cuanto a sus raíces filiales, Ana recuerda que “mi padre era de Tenerife, Canarias, y mi mamá de Santander, norte de España. Por otra parte, yo soy ciudadana española, desde los 17 años y el fuego y la pasión de España, no tengo dudas, que está dentro de mí. Haber hecho en los comienzos de mi trayectoria textos de Alejandro Casona y Federico García Lorca me posibilitaron, además, internarme en el mágico universo de la trascendencia cultural de mi otra patria”.

Aquel famoso pensamiento que dice que “la patria es la infancia de uno” también adquiere particular consonancia con los vínculos afectivos más fuertes de cada persona. En este sentido, Ana nos dice: “He vivido, desde siempre, en Caballito y en Paternal. Actualmente, yo vivo a la vuelta de la casa de mi mamá, mi sobrino está a dos cuadras. Es una tradición que viene desde siempre y tratamos de quedarnos siempre en el barrio porque nos sentimos muy cómodos. Además, todos los domingos nos reunimos en casa de mi vieja. Es siempre un compromiso con la familia desde el corazón y los afectos y que nos hace sentir a todos muy unidos”



Como Rellenar una Bikini Salvaje fue uno de esos unipersonales que marcó de manera fuerte la trayectoria de Ana Acosta. “A mí encanta, desde el monólogo y el humor, poder plasmar esos personajes que hacen divertir a la gente pero que también le dan la posibilidad al público de reflexionar sobre aquellos temas que nos emparentan a todos. Es lo que yo defino como una tragicomedia. Son esos personajes que están viviendo una situación que es graciosa pero que, a su vez, el protagonista la vive como un drama”, puntualizó la artista en una suerte de declaración de principios.

Una y otra vez, Ana subraya que “no tengo dudas de que, a través del humor, se pueden hacer críticas sociales y de costumbres y que impactan más fuerte que desde un tono más abiertamente dramático". Sobre la realidad del país, Ana cree que “estamos más o menos con los mismos problemas sociales y económicos desde hace unos diez años”.

¿Cuál es el objetivo que persigue el teatro? Ana lo sintetiza en estos términos: “Además de entretener, que el público pueda liberar todo aquello que el artista está viviendo en el escenario. El teatro debe servir de catarsis para la gente”.



Ana Acosta, una dúctil artista que asume todo tipo de desafíos, aunque con especial anclaje en el humor. Seguidora de una escuela que sentó raíces en la historia de oro del espectáculo nacional.

Guinzburg la hizo debutar en tevé

La televisión también le abrió la puerta al talento de Ana Acosta. En 1989, Jorge Guinzburg, precisamente, la convocó para formar parte de ese inolvidable ciclo que el “petiso” plasmó con su inefable talento: Peor es Nada. En la conducción se encontraba el propio actor y autor con la colaboración del Negro Horacio Fontova.

El programa que se extendió hasta 1994 contaba con cuadros que revolucionaron la tevé de ese entonces. “La bola está de fiesta”, “Los garfios mágicos”, “La aventura del hambre” y “Las aventuras del Super-Pijitus”. En tanto, el gran plato fuerte del ciclo era la sección que se llamaba “¿Cómo fue tu primera vez?”, en la que Guinzburg entrevistaba a personalidades de todos los órdenes y los consultaba sobre su iniciación en el mundo sexual. También intervenía Fontova en el rol de Sonia Braguetti, una mucama que acosaba a los invitados.

El elenco se completaba con María Fernanda Callejón, Patricia Lissi, Karen Reichardt, Julián Weich, Daniel Rabinovich y Claudia Fontán, entre otros. “Fue una experiencia única en mi vida. Le estoy enormemente agradecida a Jorge por la posibilidad que me dio de estar en un ciclo tan creativo y popular como ese. No tengo dudas que ‘Peor es nada’ hizo historia en nuestra tevé”, remarcó.