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La contradicción de bromear con ser hijo de (Pablo) a Miguel Granados lo hizo desmarcarse de ese peso y, con el ingenio heredado o construido, forjó su propio camino. En charla con Diarioshow, Migue, como lo conocen todos, destaca que “mi humor no se parece en nada al de mi viejo. Seguro algo tiene que ver que tenga esta personalidad, pero es fácil diferenciarnos. Es más, tengo un público más ‘pendejo’ y muchos ni siquiera lo conocen a mi papá”. Comenzó en “Peligro sin codificar”, realizó personificaciones radiales con nada menos que Elizabeth Vernaci, participa en el programa “Redes” de ESPN y hoy conduce TVR en su esperada vuelta al aire y su propio ciclo en FM Blue, “Últimos cartuchos”, junto a Martín Garabal. Sobre este nuevo emprendimiento, comenta que “la respuesta es zarpada. Mucha gente que nos seguía en las redes sociales se sumó a la radio. Es uno de los programas más bajados. Lo bueno es que ya tenemos identidad, desde el primer día, somos nosotros boludeando. Yo conduzco jodiendo, irónicamente. Rompo las bolas todo el tiempo. No es un programa serio, claramente. Por ahí lo ordenemos un poco con el tiempo, pero esa base ya está”.

Hablar con Migue es definir su personalidad, completamente despojada y transparente. Dice “ni idea” y “no sé” cuando realmente no tiene idea o no sabe, contrariamente a lo que algún otro en su lugar haría, inventar o intentar salir del paso. Por eso la pregunta, que casi se contesta sola, es: ¿Por qué la gente lo elige? Él dirá que “debe ser la postura de políticamente incorrecto, de caradura, mezclada con algunas cosas que hago en serio como tocar la guitarra y cantar alguna canción. Que soy igual al pendejo que me está viendo. Tengo 30 ya pero me sigo considerando un pendejo”. En ese aspecto, aclara que lo de él no es humor extremo aunque el carácter desestructurado lo arrime hacia ese concepto: “Tengo límites en lo que digo. No hago humor con enfermedades. En realidad me da vergüenza decir que hago humor. En ese tema, el humor negro me encanta pero en un asado, porque siento que aleja, hay gente a la que le gusta alejar para tener un grupo al que le guste puntualmente lo que hace, yo prefiero que me escuche más gente, ser más popular”. Afirma que se siente más cómodo en la radio porque “no me ofrecen cosas formales. Tampoco la voy a caretear. Yo me malacostumbré porque empecé en ‘Sin codificar’, en la que todos éramos iguales, porque después aprendí que la television es muy careta. ‘Sin codificar’ era un orden enquilombado, no era sólo un caos, pero a pesar de no ser todo improvisado, era todo muy real. En ningún lugar pasa lo que pasó ahí, no había egos, y el más groso, Yayo, te tiraba el pie para que vos remates. Es una pena porque yo entré en este mundo así y no existen más ese tipo de programas, no hay cabida para cosas reales en la tele”.

Con Horacio Embón, una dupla explosiva

El sábado a las 21, Migue se transformó en el nuevo conductor de TVR, en su vuelta al aire por C5N, acompañado por Horacio Embón. La nueva dupla presentó, como es su marca, distintos archivos sobre la actualidad del mundo del espectáculo y la política con la voz de Roberto Pettinato. Temas como la desocupación, la inflación, el conflicto docente, la vuelta del fútbol y el regreso de Charly García fueron parte de la primera emisión. Moria Casán fue la invitada de esta nueva era, y practicó con su lengua karateca, su gran verborragia entre informe e informe. Al cierre del programa, hubo un emotivo homenaje al fallecido humorista e imitador Carlos Russo, quien participó de TVR durante años, poniendo voz a la sección musical de “Los parecidos”.