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"Ideas simples forman ideas complejas”, resumía el filósofo John Locke para clasificar cada contenido mental. Desde lo unicelular se escala hacia lo universal. Diego Peretti, o mejor dicho el doctor Diego Peretti, llevaba una vida compleja, de clase media y trabajadora, en la que las premisas heredadas eran recibirse y conseguir un buen trabajo. Y así cumplió, hasta que un conflicto de identidad y un desengaño amoroso lo enterraron en una gran depresión. La instintiva reacción de supervivencia fue empezar a estudiar teatro, por el motivo que fuera, no muy claro para él en ese entonces. Desde su posición, como uno de los actores más importantes de la Argentina, afirma que su formación empezó de manera tan casual, que hoy entiende que las metas hacia futuro, mientras más pequeñas sean, mejores y mayores resultados otorgan.

“Era un admirador de las películas argentinas y yanquis de la década del 70. Los protagonistas de ‘La Patagonia rebelde’, los actores del clan Stivel, ¡Federico Luppi es un animal! No está suficientemente valorado”, se apasiona Diego, al hablar con DiarioShow. Inspirado por ese fanatismo, el artista explica que cuando comenzó lo hizo porque “te hacían sentir su presencia en la pantalla, y el sueño era y es hacer sentir al público lo que ellos me hacían sentir. Lautaro Murúa, Miguel Angel Solá, en teatro, Pepe Soriano, Luis Brandoni, Norma Aleandro, Bárbara Mujica, Héctor Bidonde, entre tantos otros, son actores que empezaron a surgir a partir de finales de los 60 con esta forma de actuar más realista, más emocional que la que había, antes de que aparezca Brando, son actores de personalidad, eso estaba en mi mente al empezar a estudiar”. Sin embargo, en ese comienzo abrupto no existía la proyección de vivir gracias a la interpretación, en todo caso, era vivir a través de la posibilidad de ser mil personajes en un mismo cuerpo. “Uno deja las cosas que le hacen bien porque no da rédito económico. Todo lo que hace bien al alma, al corazón, o te enferma o no te da de comer, o directamente no tenés tiempo para hacerlo. Hay que dar un poco vuelta la base de eso, porque se trata de mantener un equilibrio. La vida está estructurada de manera rara, porque uno no se deja llevar por lo que le hace bien. Si pudiéramos dedicarnos, por más que no tengamos un talento sobresaliente, a algo que nos gusta, habría mucha más gente contenta. La suerte de los actores, músicos, poetas, es la suerte de aquellos que con esos oficios que les gusta pueden ganarse la vida. Es una suerte que no se debe sólo al talento, porque uno ve mucho talento sin reconocimiento. Yo era médico y empecé a ser actor porque sí. Nunca me había dado cuenta que podía ser actor”. Diego analiza que, en ese rumbo afortunado que tomó su vida, “es más difícil ponerse metas. Ya hay una concreción, gracias a Dios, de llegar a ser un actor profesional, vivir de esto, tener trabajo constantemente y ser respetado. Ahora, la meta es seguir haciendo buenas películas, buenas obras. No es una meta que yo me pueda poner de todas formas porque no depende de mí. La única meta es más corta, tiene que ver con hacer el trabajo que me den, lo mejor posible. Al máximo. Después, tener metas con la cantidad de variables que hay para conseguirlas no me surgen. Que se reconozca algo de lo que sea parte también es bueno, ya sea un filme u obra de teatro, en general, porque el premio individual me chupa un hue...”.

Equivocaciones

Hace una semana, Pablo Echarri fue excluido de la serie que produce Telefé, en la que interpretaría a Sandro, supuestamente porque “divide la pantalla” debido a su fuerte ideología política. Como colega y amigo, Peretti declara sobre la producción que “no se puede decir que no existan las exclusiones arbitrarias de los actores. Entre productores que deciden un elenco pasa de todo, lo que lleva a decidir por un actor o no son un montón de cosas, pero lo que no debería pasar es que se haga público, que salga de una charla entre productores. Ahora, si políticamente te hace ruido un actor es demasiado. Lo importante es que sea el mejor para el personaje”. Sobre Echarri, se sorprende por la decisión de Telefé pues “creo que están equivocadísimos, porque Pablo es perfecto para el rol, el target que tiene como actor encaja perfectamente con el target que tenía Sandro como cantante. Se equivocan porque se autocensuran y así perdés de vista lo artístico. La cagan. Es ideal Pablo. Como actor y como persona, se la pierden”.

Al pan, pan...

Respecto de la censura por ser partidario de tal o cual lugar, Diego se detiene a reflexionar sobre la relación entre la cultura y la política: “Está en el actor ponerse en un lugar político. Yo soy más de los que vierten su opinión, dentro de lo posible, en el ámbito privado, siento que no tiene nada que ver que lo haga porque no estoy políticamente seguro de las cosas. En esta etapa de mi vida no creo ni en el poder judicial ni en la institución informativa. Como no le creo a la justicia ni a la información, lo único que me queda es armar mi opinión de la realidad que me viene, y por eso las conclusiones que saco son indecibles. Siendo sincero, tenés que opinar con sentido común. Agarrás la revista ‘El Gráfico’ de 1980 y la violencia en el fútbol era la misma que ahora. Mi viejo fue docente y sé de problemas con los paros docentes desde que tengo 10 años. Y se escucha cada cosa al respecto... Nada es cierto, lo que viene en los medios es información envasada en negocio. Le creo más a los seguidores de Cristina o Macri, que lo que el Poder Judicial pueda decir de ellos”.

A los 52, se animó a la música

El jueves se estrenó “Casi leyendas”, una comedia escrita y dirigida por Gabriel Nesci, en la que Diego Peretti, en la piel de Javier, se reencuentra con Axel (Santiago Segura) y Lucas (Diego Torres) para saber si la banda que alguna vez supieron ser y nunca concretó su éxito, puede tener una segunda oportunidad. En el “power trío”, Javier era bajista y vocalista, por lo que Diego tuvo mucho trabajo, ya que nunca había estado ligado a la música. “Hubo un voto de confianza del director, que me preguntó si consideraba que yo podía cantar. Yo le respondí que si él se animaba, yo me animaba”. Así fue de fácil y complejo a la vez. Peretti cuenta que se preparó vocalmente y con bajistas para que él pueda copiar los movimientos de la mano sobre el instrumento. “Cuando vi el resultado quedé muy conforme, al menos el que no sabe de música no se va a dar cuenta del engaño”. Más allá de su labor, el intérprete está feliz con la película que, asegura, es “una obra íntegra del director, la música incidental y la de las canciones también son composiciones suyas, además del libreto. Hay pocos casos en el mundo en el que pase eso. Hace poco pensaba que tampoco tenemos muchas historias de ficción, que tengan la música en primer plano, y se logró”.

Todoterreno

Además del estreno de “Casi leyendas”, Diego espera, también para este año, estar en las salas de cine argentinas con “Mamá se fue de viaje”, una comedia de enriedos, dirigida por el infalible Ariel Winograd. “El director quiere hacer una comedia que sea una superproducción como ‘Apocalipsis now’. Me gusta ese sueño de hacer megacomedias. Fue muy difícil la filmación porque teníamos a un nene de dos años, que no siempre estaba disponible por obvias razones. La comedia es sumamente compleja porque, si bien no existe la emoción que tiene un drama, la destreza física y técnica necesita una precisión de excelencia, es muy difícil de hacer y, contrario a lo que se piensa, tenés que estar muy comprometido”. Será un año lleno de trabajo para el versátil artista, pues en estos momentos ensaya “Los vecinos de arriba”, puesta teatral que se estrenará en abril en el Metropolitan. “La dirige Javier Daulte y vamos a estar con Flor Peña, Rafael Ferro y Julieta Vallina. Trata sobre unos vecinos que les ofrecen a otros intercambiar parejas y tener sexo grupal, lo que causa problemas en su relación”.