Por @perez_daro

Mucho merengue, algunas bachatas para enamorar, salsas y mambos musicalizaron la noche del viernes en Palermo, con la presentación del dominicano Juan Luis Guerra en GEBA.

Cerca de las 22 apareció su ejército (una orquesta de 16 músicos talentosos) y tras posicionarse, desde una cabina telefónica salió el gigante de Santo Domingo para levantar a todo el público, que a pesar de tener asientos, no dudó un segundo y se puso a bailar al escuchar “Cookies & cream”, tema de su más reciente producción y nombre del tour “Todo tiene su hora”.

Tras un breve saludo, Guerra dio inicio a “La travesía”, un clásico de la etapa más nueva, y luego el sampleo de tormenta hizo delirar a todos cuando comenzaron a sonar los vientos agudísimos que introducen “Ojalá que llueva café”, un himno caribeño de providencia natural.

Bajando de velocidad, pero instigando a que continúe la fiesta, Juan Luis se despachó con el mambo muy pop de “La llave de tu corazón” y más lento aún, apareció la primera bachata de la velada. Para presentarla, le habló a los hombres enamorados de la noche: “El que ama a su mujer se ama a sí mismo”, proyectó para dar comienzo a “Mi bendición”, canción dedicada a su esposa.

En los dos momentos instrumentales del viernes hubo mucho virtuosismo. En uno de ellos, Juan Luis agarró la guitarra y tocó un gran punteo de bachata, muy complejo de realizar, junto a uno de sus saxofonistas. No por nada, Guerra tiene un diploma de composición de jazz conseguido en la Universidad de Berkley, respondiendo a los que opinan la música caribeña es barata de hacer.

Más tarde llegaría un gran solo de los percusionistas, primero el güiro (ese rallador que El Pepo le regaló a Susana Giménez) y luego la tambora, más conocida en nuestro país por llevar el tiempo acelerado del cuarteto. Una demostración increíble de talento.

Con tantos éxitos obtenidos a lo largo de sus 33 años de carrera, Guerra debió agrupar algunos temas en forma de popurrí. Primero, “Razones” y “Carta de amor” en el medley de salsa, y ya finalizando la noche, el momento romántico llegaría con el compilado de “Estrellitas y duendes” - “Burbujas de amor” - “Bachata en Fukuoka”, “Si me das tu cariño” - “Bachata rosa” - “Frío, frío”.

El merengue continuó reinando en la noche con “Como yo”, “Rosalía”, “El costo de la vida”, el tema de alabanza a Dios “Para tí”, “Todo tiene su hora”. Entre ellos, hubo tiempo para hacer un “manequin challenge”, cuando a su cuenta, todo el público quedó petrificado por varios segundos, para luego volver al baile.

Tras la guaracha con mucho groove de “La guagua”, uno de los temas más políticos del artista pero no por ello menos alegre, Guerra hizo su falso final con “Niágara en bicicleta” y la infaltable “Bilirrubina”, que hasta los más ajenos a la música del dominicano pueden cantar de memoria.

La vuelta al escenario fue con “A pedir su mano” y el cierre, como es tradición, con otro tema sobre Jesús “Rey de reyes”, como lo menciona y le reza el cantante. “Las avispas”, en la que extrañamente su dios le dice que a sus enemigos le mandará esos insectos para que los piquen, fue la oclusión de una fiesta inolvidable.